18 de noviembre de 2012

EL SUDOR DE UN CRUCIFIJO (LEYENDA BALEAR)




La sequía que padecía la isla de Mallorca en el año 1507, era terrible. El ganado se moría de sed, los pozos y las fuentes estaban totalmente secos y muchos labradores abandonaban sus campos, para ver si podían sobrevivir haciendo otros trabajos. De las 230.000 cuarteras de trigo que se necesitaban para el consumo local, sólo recogieron 25.000.

Al borde de sus fuerzas, sólo les quedaba una solución, sacar sus imágenes religiosas al campo y organizar procesiones, para ver si ocurría un milagro y llovía.

En Alcudia(en la costa norte de Mallorca), la procesión se dirigió a la Cova de Sant Martí, donde, en otros tiempos, los vecinos de Pollentia celebraban sus ritos cristianos. Los Jurados, descalzos y en camisa, se turnaban llevando el crucifijo, mientras el pueblo, castigándose de las más diversas maneras caminaba detrás, rezando y cantando.

Al salir de la Cova, los penitentes que estaban más cerca de la imagen se dieron cuenta que el Cristo estaba empapado de un sudor acuoso, mezclado con gotas de sangre. Pronto corrió la voz y lo interpretaron como que el milagro se iba a producir. Pero no llovió.


Al día siguiente, con las autoridades presentes, se volvió a repetir el fenómeno, al finalizar la eucaristía. Un escribano, tomó nota para que quedara constancia del hecho.

Este es el fragmento del acta del notario palmesano Antonio Seguí confirmando la que levantó el día anterior su colega de Alcudia Francisco Axartell:

“E fonch clarament y manifesta trobat lo dit Crucifixi esser banyat en lo cap en los cabells de la part squerra… E los dits cabells de loch de la bayandura foren vistes algunes gotetes petites que parexíen unes perles petitas…”. (Claramente, manifiesta haber encontrado lo dicho, el crucifijo esta bañado en la cabeza y en los cabellos de la parte izquierda… en los dichos cabellos fueron vistas algunas gotitas pequeñas que parecían unas pequeñas perlas…)

Todo esto ocurrió los días 24 y 25 de febrero de 1507. En ningún otro documento se ha encontrado referencia a este fenómeno. Ni siquiera el Obispado se pronunció.

Lo raro de esta leyenda es que todos los personajes están identificados por sus nombres, apellidos y cargos que desempeñaban. Eran el venerable mossen Miguel Garsía preveré e Domer de la Seu de Mallorca.  A los “políticos” les representaban los abogados Joan Dezcallar, mossen Jounot de Vallobar, mossen Joanot Falo, mossen Bernat de Pachs. Y los hombres de leyes enviaron a los abogados Pere Joan Forteza y Joan Andreu.

Sólo uno de los enviados, un fraile, no ha sido posible identificarlo. Parece que hubiera habido algún interés en que desapareciera el recuerdo de que estuvo inspeccionando el sudor del crucifijo.