4 de noviembre de 2009

LA MEDICINA EN MESOPOTAMIA

A pesar de que el primer remedio en Mesopotamia para las enfermedades se buscara en la magia y la religión, pues se creía que la enfermedad era un castigo que los dioses mandaban por un delito, ofensa moral, o por la ruptura intencionada o no, de un tabú reconocido, había especialistas en el cuerpo humano.

Estos médicos observaban los síntomas del paciente, los agrupaban por enfermedades y aplicaban los tratamientos farmacológicos, normalmente mezclas preparadas por ellos a base de sustancias vegetales y minerales que se diluían en agua, leche, cerveza y en ocasiones en vino.

La cirugía sólo era empleada en casos excepcionales y sobre todo en oftalmología. La extracción de dientes, la trepanación o la circuncisión, no parece que se practicaran en Mesopotamia.

Los médicos poseían algunos conocimientos de la anatomía y de los órganos según parece por los términos que les otorgaban, utilizando varios nombres para ello, como los nueve que existen para la vulva y los once para el útero.

El médico tomaba el pulso del paciente, la temperatura a través del contacto con la mano, palpaba su cuerpo y olía su aliento y su orina, anotando los síntomas.

Además de la administración de pociones se recurría a otros procedimientos; las fumigaciones, la insuflación de un líquido de boca a boca por medio de una pajita, las fricciones y masajes con pomadas, las cataplasmas y los supositorios.
A pesar de sus carencias los médicos tenían mucho prestigio social y a menudo estaban vinculados al palacio.

Junto con la medicina egipcia, fue trasmitida en parte a los griegos.