26 de agosto de 2009

LA PRIMERA VÍA FÉRREA

La primera vía férrea comercial del mundo unió en 1825 las poblaciones de Stockton y Darlington, en el noroeste de Gran Bretaña.
Estas vías no utilizaban únicamente locomotoras, sino que convivió en un principio con la tracción animal.

Su explotación estaba basada en la de los canales fluviales; la compañía sólo era propietaria de las vías, por lo que la línea podía ser utilizada por cualquiera que pagara el peaje, con el medio de tracción y el horario que quisiese.

Los trenes circulaban a su antojo, lo que desencadenaba frecuentes discusiones por el derecho de paso en las vías.
Durante el tiempo que la tracción fue animal el caos formaba parte del entorno

En el momento en que el tráfico pasó a ser mayoritariamente mecánico, pensaron que un choque entre locomotoras, cada vez más rápidas, podría provocar una desgracia y establecieron unas reglas.

Diez años después la compañía Stockton-Darlington se convertía en la única operadora de la línea, y construyó vías para la circulación en sentido contrario, marcó horarios e inventó un primitivo sistema de señalización. Este método se exportó muy pronto al resto del mundo.